Autor: Isabel Mejia

  • ¿Qué es una Transferencia ACH y Cómo Funciona? Tu Guía Esencial

    Si recibes tu quincena por depósito directo o tienes domiciliado el pago del gimnasio y los servicios, ya has usado la red ACH sin saberlo. Aunque no es un término que escuchemos todos los días en México, es la columna vertebral del dinero digital en Estados Unidos.

    La Automated Clearing House (ACH) es una red centralizada que mueve fondos entre bancos de forma electrónica. A diferencia de cargar efectivo o firmar un cheque de papel, la red ACH procesa millones de transacciones en lotes digitales. Entender cómo funciona es fundamental si eres freelancer y cobras en dólares, si tienes una cuenta en una fintech estadounidense o si haces negocios transfronterizos.

    Créditos y débitos: ¿Cómo se mueve el dinero?

    No todas las transferencias ACH son iguales. Dependiendo de quién inicie el movimiento, se dividen en dos categorías:

    Créditos ACH (Cuando te llega dinero)

    En este escenario, el dinero llega a tu cuenta porque alguien más (tu jefe o una institución) «empuja» los fondos hacia ti.
    * Depósitos de nómina: Tu empresa transfiere tu sueldo directo a tu cuenta bancaria.
    * Devolución de impuestos: El IRS deposita los reembolsos fiscales de esta manera.
    * Pagos de clientes: Si trabajas de forma independiente para empresas en EE. UU., este es el método estándar para recibir tus honorarios.

    Débitos ACH (Cuando tú pagas)

    Aquí tú autorizas a un tercero a «jalar» o retirar dinero de tu cuenta para cubrir un gasto.
    * Pagos domiciliados: Como el pago automático de la tarjeta de crédito, la luz o el agua.
    * Suscripciones: Los cargos mensuales de Netflix, Spotify o membresías de gimnasios.
    * Movimientos entre cuentas: Cuando pasas dinero de tu cuenta corriente a una de ahorros o inversión en otro banco.

    ¿Por qué se usa tanto este sistema?

    El éxito del ACH se debe a dos factores prácticos: es barato y es cómodo.

    • Comisiones mínimas: Para el usuario común, estas transferencias suelen ser gratuitas. Para las empresas, el costo es de apenas unos centavos, lo cual es una diferencia enorme frente a los $20 o $35 USD que cobran los bancos por una transferencia cablegráfica (Wire Transfer).
    • Adiós al papel: Al ser un proceso digital, te olvidas de los riesgos de los cheques físicos, como que se pierdan en el correo o que alguien falsifique tu firma.
    • Configuración automática: Te permite automatizar tus finanzas. Configuras el pago una vez y te olvidas de las fechas de corte.

    Lo que debes considerar: Tiempos y límites

    El sistema ACH no es perfecto y tiene algunas reglas que pueden resultar frustrantes si estás acostumbrado a la inmediatez.

    No es instantáneo
    A diferencia del SPEI en México, donde el dinero llega en segundos, el ACH funciona por «lotes». Los bancos agrupan las solicitudes y las procesan en ciertos horarios. Por lo general, el dinero tarda entre uno y tres días hábiles en verse reflejado. Aunque ya existe el «Same Day ACH» (mismo día), no todos los bancos lo ofrecen ni aplica para todos los montos.

    Límites de envío
    Casi todos los bancos ponen un techo a la cantidad de dinero que puedes mover por ACH, ya sea por día o por mes. Por ejemplo, podrías estar limitado a enviar $5,000 USD diarios. Si necesitas mover una suma fuerte, como el enganche de una propiedad, probablemente el banco te pida hacer una transferencia cablegráfica.

    Días feriados y fines de semana
    Si ordenas un pago el viernes por la tarde, el proceso no arrancará hasta el lunes (o martes, si es día festivo en EE. UU.). Esto es algo que debes anticipar para evitar recargos en tus pagos.

    ACH vs. Wire Transfer: ¿Cuál te conviene?

    Es común confundirlos, pero la diferencia es clara. Una transferencia cablegráfica (Wire Transfer) es como un envío urgente: el dinero llega casi en tiempo real, pero el banco te cobrará una comisión alta.

    La transferencia ACH es el equivalente al correo tradicional: tarda un poco más en llegar, pero es sumamente económica y eficiente para los pagos del día a día. Si no tienes prisa y quieres ahorrarte las comisiones bancarias, el ACH es siempre la mejor opción.

  • ¿Qué es la Generación Alfa y cómo impactará tus finanzas (y las de tus hijos)?

    La Generación Alfa no conoce un mundo sin Wi-Fi. Sus integrantes son los nacidos entre 2010 y 2024, un periodo que arrancó exactamente el mismo año en que salieron al mercado el primer iPad e Instagram. Mientras que los Millennials tuvieron que aprender a usar redes sociales y la Generación Z creció con el cambio de siglo, los Alfa son los primeros que, antes de hablar, ya sabían cómo deslizar el dedo para saltarse un anuncio en YouTube.

    El término fue propuesto por Mark McCrindle para identificar a este grupo que, según sus proyecciones, superará los 2 mil millones de personas para 2025. Pero más allá de las cifras, lo que define a estos niños es que no distinguen entre «la vida real» y el mundo digital; para ellos, son la misma cosa.

    El nuevo motor de la economía familiar

    Aunque los más grandes apenas están entrando a la secundaria, ya mueven muchísimo dinero. No es que tengan un sueldo, pero su capacidad para influir en lo que compran sus papás es enorme. Gracias a los algoritmos de TikTok y YouTube, un niño de ocho años puede saber más sobre las funciones de un coche eléctrico o las tendencias de tenis que un adulto.

    Este impacto se ve en tres puntos muy claros:

    • Poder de decisión en casa: Ellos eligen el destino de las vacaciones, la marca de la tele o qué se cena hoy, basándose en lo que ven en su feed.
    • La economía de los pixeles: Para un Alfa, gastar en un «skin» de Fortnite o un accesorio en Roblox tiene tanto valor como comprarse una playera física. Entienden los bienes digitales como propiedad real.
    • Herederos del consumo: Se perfilan para ser la generación con mayor poder adquisitivo de la historia, simplemente porque están integrados al comercio electrónico desde la cuna.

    Educación y empleos que todavía no tienen nombre

    El modelo de sentarse a memorizar fechas y capitales se quedó corto para ellos. Si Alexa o Siri tienen la respuesta en un segundo, el interés de los Alfa se mueve hacia otras áreas. Su educación está girando hacia la resolución de problemas y la creación de contenido.

    En el mundo laboral, el panorama es radicalmente distinto. Se estima que la mayoría de estos niños terminarán trabajando en puestos que hoy ni siquiera podemos imaginar. Para ellos, la inteligencia artificial no será una herramienta «nueva» o «amenazante», sino algo tan básico como una calculadora o un cuaderno. Es muy probable que el trabajo de oficina de 9 a 5 les parezca un concepto antiguo, prefiriendo la flexibilidad del emprendimiento digital y los proyectos por contrato.

    El reto de criar a un nativo digital

    Para los padres (la mayoría Millennials), el desafío no es solo comprar el gadget más reciente, sino gestionar la salud mental y la educación financiera en un entorno intangible.

    La brecha digital hoy es una barrera real; no tener acceso a dispositivos rápidos o buen internet los deja fuera de la jugada escolar y social. Además, está el reto de explicarles qué es el dinero. Cuando todo se paga con un clic o con el rostro frente a la cámara, el concepto de «ahorro» y «esfuerzo» se vuelve abstracto. Los papás de hoy tienen que enseñarles que, aunque no vean los billetes, los recursos se acaban.

    Lo que tienes que saber

    ¿De qué año a qué año son?
    Van de 2010 hasta finales de 2024. Los que nazcan a partir de 2025 ya entrarán en una categoría nueva (probablemente la Generación Beta).

    ¿En qué se diferencian de la Gen Z?
    La Generación Z todavía recuerda un poco la transición a los smartphones. Los Alfa, en cambio, nacieron con la tecnología totalmente instalada en la cocina, el carro y la escuela. No «se conectan» a internet; viven conectados.

    ¿Por qué les dicen «Mini-Millennials»?
    Porque son hijos de los Millennials. Comparten con sus padres el gusto por la tecnología, el consumo consciente y la inmediatez, pero los Alfa han llevado estas características a un nivel mucho más profundo y natural.

  • ¿Qué es un Mercado Objetivo y Por Qué es Esencial Para Tu Negocio?

    El error de querer venderle a «todo el mundo»

    Lanzar un negocio pensando que tu producto es «para todos» es la receta perfecta para tirar dinero a la basura. La realidad es cruda: si intentas hablarle a todo el mundo, terminarás gritándole al vacío. Un mercado objetivo no es un concepto abstracto; es el grupo de personas que realmente necesita lo que vendes y que, además, tiene la lana para pagarlo.

    Piénsalo así: si vendes equipo de alta montaña, tu cliente no es «alguien que hace ejercicio». Tu cliente es alguien con ingresos estables que planea expediciones, busca seguridad técnica y prefiere pagar por calidad antes que comprar lo más barato en una tienda de saldos. Si tienes esto claro, dejas de gastar en anuncios para gente que solo busca tenis cómodos para caminar en el parque un domingo.

    Los cuatro pilares para encontrar a tu cliente

    Para dejar de adivinar y empezar a facturar, tienes que segmentar. No sirve de nada decir «mujeres de 30 años». Necesitas bajar esa idea a la tierra usando estos cuatro criterios:

    1. Datos demográficos

    Son las estadísticas básicas. Aquí defines la edad, el género, cuánto ganan al mes, en qué trabajan y hasta qué año estudiaron.
    * Ejemplo: Hombres solteros de 25 a 35 años, con licenciatura y un sueldo mayor a $25,000 MXN mensuales.

    2. Ubicación geográfica

    ¿Dónde viven? Esto es fundamental si tienes un local físico o si tus envíos salen caros a ciertas zonas. No es lo mismo vender chamarras térmicas en Toluca que intentar moverlas en Mérida. El clima, la ciudad y hasta el tipo de colonia dictan qué tanto te necesitan.

    3. Perfil psicográfico

    Aquí te metes en su cabeza. ¿Qué les gusta? ¿Cuáles son sus valores?
    * Ejemplo: Imagina a dos personas que viven en la misma calle y tienen la misma edad. Uno es vegano y el otro hace dieta keto. Sus perfiles demográficos son idénticos, pero compran cosas totalmente distintas. Entender si tu cliente prefiere lo sustentable, lo local o lo exclusivo es lo que realmente cierra la venta.

    4. Hábitos de compra

    Este punto analiza cómo gastan su dinero. ¿Compran por impulso en la madrugada o investigan tres semanas antes de dar el «clic» final? ¿Son leales a una marca de toda la vida o siempre andan cazando ofertas? Saber si tu cliente busca una solución urgente o un lujo planeado cambia por completo la forma en que escribes tus anuncios.

    Menos desperdicio, más estrategia

    Definir a tu cliente no es un ejercicio escolar; es cuidar tu bolsillo. Cuando sabes exactamente a quién le hablas:

    • Tu presupuesto rinde más: Dejas de pagar por clics de personas que jamás te van a comprar.
    • Tu producto mejora: Si descubres que a tu público le urge la entrega inmediata más que un precio bajo, puedes invertir en mejor logística en lugar de sacrificar la calidad de tus materiales.
    • Conectas de verdad: No le hablas igual a un chavo de prepa que al director de una empresa. El tono, las palabras y las fotos que usas funcionan porque resuenan con la realidad de quien las ve.

    Si ya tienes ventas, revisa quiénes son tus clientes actuales. Si vas empezando, mira a quién atiende tu competencia y busca qué grupo están ignorando. Ahí es donde suele estar la oportunidad real.

  • ¿Qué Son Realmente los Ingresos Pasivos? Desmitificando el Dinero que Trabaja por Ti

    Muchos creen que el ingreso pasivo es dinero que cae del cielo mientras duermes sin mover un solo dedo. Ojalá fuera así, pero la realidad es otra. El ingreso pasivo es un flujo de dinero que recibes de forma regular, pero que solo llega después de haberle metido una fuerte inversión inicial de tiempo, dinero o esfuerzo.

    El truco está en que ese «pasivo» solo aparece cuando el sistema ya está montado o el activo ya es tuyo. No significa que no hagas nada; significa que haces el trabajo pesado al principio para después cobrar los beneficios con un mantenimiento mínimo.

    Los tres tipos de ingresos: ¿Cómo te llega la lana?

    Para entender tus finanzas, primero tienes que saber de dónde viene el dinero. No todo el efectivo se genera igual:

    1. Ingreso Activo: Es el que conocemos todos. Cambias tus horas y tu talento por un sueldo. Si dejas de trabajar, dejas de cobrar. Aquí entran los salarios, los honorarios por proyecto o las comisiones de ventas.
    2. Ingreso de Cartera (Portafolio): Viene de tus inversiones en papel o activos financieros. Hablamos de los dividendos de las acciones que compraste, los intereses que te dan los bonos o lo que ganas cuando vendes una acción más cara de lo que te costó.
    3. Ingreso Pasivo: Es el dinero que generan negocios donde no tienes que estar metido todo el día o propiedades que rentas. Los ejemplos clásicos son las rentas de un departamento, las regalías de un libro o un curso digital que se sigue vendiendo solo.

    Mitos, realidades y lo que nadie te dice

    ¿Me voy a hacer rico de la noche a la mañana?

    Ni de chiste. Esta es la mentira que más venden los «gurús» de finanzas en redes sociales. Construir un flujo pasivo sólido toma años. Si compras un depa para rentarlo, te va a tomar un buen rato recuperar la inversión antes de ver una ganancia real. Si lanzas un curso en línea, te puede tomar meses grabarlo y mucho tiempo más armar una audiencia que confíe en ti. Es una carrera de resistencia, no de velocidad.

    ¿De verdad no tengo que trabajar?

    Falso. Cualquier activo necesita que le eches un ojo:
    * Bienes Raíces: Hay que cobrar rentas, arreglar la tubería que se rompió, pagar el predial y buscar inquilinos que no sean morosos.
    * Productos Digitales: Tienes que actualizar el contenido, contestar dudas de clientes y seguirle metiendo al marketing para que no se olvide tu producto.
    * Inversiones: Tienes que revisar cómo van tus rendimientos y ajustar tu estrategia de vez en cuando.

    El trabajo no desaparece, solo cambia. Pasas de «operar» el negocio diario a «administrar» que todo siga caminando.

    ¿Cómo detecto una estafa?

    En México abundan los esquemas que prometen rendimientos altísimos sin mover un dedo. Si escuchas esto, corre:
    * Rendimientos irreales: Si los CETES andan por el 11% anual y alguien te ofrece el 10% mensual «garantizado», es casi seguro que es un fraude o un esquema Ponzi.
    * El negocio es meter gente: Si la lana viene de reclutar nuevos miembros en lugar de vender un producto real, es una pirámide.
    * Te presionan para ayer: Las inversiones serias te dan tiempo para leer los contratos y entender los riesgos.

    ¿Necesito mucho capital para empezar?

    Depende del camino que elijas. Para comprar una casa ocupas un crédito o muchos ahorros. Pero para crear propiedad intelectual (como un canal de YouTube, fotos de stock o un manual digital), la inversión principal es tu tiempo y tu conocimiento. El costo de entrada es bajo, pero el esfuerzo es alto.

    Al final, los ingresos pasivos son como una cosecha: primero tienes que preparar la tierra, sembrar y cuidar la planta durante meses. Solo después de eso puedes sentarte a disfrutar los frutos.

  • ¿Quién es Jordan Belfort y qué nos enseña el ‘Lobo de Wall Street’ sobre las estafas bursátiles?

    La realidad detrás del mito de Hollywood

    Cuando oyes Jordan Belfort, seguramente piensas en excesos, fiestas en yates y a Leonardo DiCaprio tirando billetes al aire. Pero en el mundo de las finanzas, Belfort es otra cosa: un criminal que montó uno de los mayores fraudes de manipulación del mercado en los 90.

    Dejando a un lado el cine, Belfort y su empresa, Stratton Oakmont, borraron los ahorros de jubilación y el patrimonio de miles de personas. Conocer cómo operaba no es para admirarlo, sino para defenderte. Sus engaños sirven para reconocer las tácticas que estafadores actuales usan, por teléfono, en grupos de Telegram o con criptomonedas.

    La mecánica de la estafa: ‘Pump and Dump’

    El fraude central de Stratton Oakmont era el «Pump and Dump» (inflar y tirar), usando acciones de centavo (penny stocks). Son títulos de empresas minúsculas, con poca actividad en el mercado y casi sin regulación, perfectas para manipular.

    Así funcionaba:

    1. Acumulación: Primero, Belfort y sus socios compraban grandes cantidades de acciones de empresas insignificantes a precios de risa.
    2. El «Pump» (Inflado): Luego, en su «cuarto de calderas» (un call center lleno de vendedores agresivos), Stratton Oakmont llamaba a inversionistas inocentes. Con guiones engañosos, los convencían de tener datos «exclusivos» sobre la empresa, prometiendo ganancias aseguradas. Miles compraban, y el precio de la acción se inflaba artificialmente por esta demanda falsa.
    3. El «Dump» (Venta masiva): Finalmente, cuando el precio estaba arriba, Belfort y sus socios vaciaban sus portafolios secretos, embolsándose millones. Esta venta brutal hacía que el valor de la acción cayera en picada, dejando a los demás inversionistas con papeles sin valor.

    Consecuencias legales y el costo real

    El fraude se vino abajo a finales de los 90. Jordan Belfort fue acusado en 1999 de fraude de valores y lavado de dinero. Aunque le esperaban muchos años más, su condena se redujo a 22 meses de cárcel federal porque aceptó colaborar con el FBI y delatar a sus cómplices.

    Lo que casi nunca se dice en la cultura pop es la parte financiera de la condena. Se le ordenó pagar $110.4 millones de dólares en restitución a las víctimas. Aunque después ha ganado dinero con libros y conferencias, la mayor parte de esa deuda sigue sin pagarse. Para las víctimas —muchas de ellas gente trabajadora, no millonarios como a veces se insinúa— el daño fue permanente.

    Lecciones para el inversor moderno

    Los métodos de Stratton Oakmont no murieron con la empresa; solo cambiaron de escenario. Para proteger tu dinero, fíjate en estas señales:

    • La promesa de «Riesgo Cero»: El mercado bursátil no tiene seguridad absoluta. Si te garantizan ganancias altas sin riesgo, te mienten.
    • Presión de tiempo: Los estafadores quieren que decidas rápido. Si oyes «oportunidad única que se acaba hoy» o «tienes que invertir ya», es pura presión. Un inversor serio siempre te da tiempo para pensar.
    • Acciones de baja liquidez: Cuidado con empresas que cotizan fuera de las bolsas grandes (como NYSE o NASDAQ) o con muy poco movimiento de acciones. Ahí es donde la manipulación de precios es más fácil.
    • Llamadas o mensajes no solicitados: Las buenas oportunidades de inversión no aparecen en llamadas inesperadas de un extraño ni en mensajes directos por redes sociales.

    El caso de Jordan Belfort nos recuerda que el carisma y la labia de un vendedor no reemplazan los datos reales ni un buen análisis financiero.

  • ¿Qué es el TIN (Número de Identificación Fiscal) y por qué es clave para tus finanzas?

    ¿Qué es el TIN?

    El Número de Identificación Fiscal, o TIN (Taxpayer Identification Number por sus siglas en inglés), es un número que el Servicio de Impuestos Internos (IRS) de Estados Unidos utiliza para aplicar sus leyes tributarias.

    En pocas palabras: así como en México usamos el RFC (Registro Federal de Contribuyentes) para que el SAT identifique nuestras actividades económicas, en Estados Unidos se utiliza el TIN para registrar ingresos, cobrar impuestos y gestionar reportes financieros.

    «TIN» es un término general. No hay un solo documento que diga «TIN» en la parte superior; más bien, existen varios tipos de números bajo esta categoría, según tu estatus legal y si eres persona física o una empresa.

    Los TIN más comunes: SSN, ITIN y EIN

    El sistema fiscal estadounidense clasifica a los contribuyentes de distintas formas, por eso es clave saber qué número necesitas.

    1. Número de Seguro Social (SSN)

    Es el número más común para ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes (quienes tienen la Green Card). El SSN sirve para dos cosas: reportar ingresos al gobierno y registrar los beneficios de seguridad social.
    * ¿Quién lo tiene? Ciudadanos de EE. UU. y residentes con autorización para trabajar.
    * Formato: XXX-XX-XXXX.

    2. Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN)

    Este número lo usan los extranjeros que no califican para un SSN. Por ejemplo, si eres un inversionista mexicano con acciones en la bolsa de EE. UU., o tienes un negocio que genera ingresos allá pero no vives en el país, lo más probable es que necesites un ITIN para cumplir tus obligaciones fiscales federales.
    * Importante: Tener un ITIN no te autoriza a trabajar en Estados Unidos ni cambia tu estatus migratorio; su único fin es procesar impuestos.

    3. Número de Identificación Patronal (EIN)

    También se le conoce como Número de Identificación Federal de Empleo. Este número identifica a las empresas. Incluso si trabajas como independiente o freelancer con una estructura de negocio en EE. UU., necesitarás un EIN.
    * Se usa para: Abrir cuentas bancarias comerciales, solicitar tarjetas de crédito corporativas y pagar a los empleados.

    ¿Cuándo necesitas un TIN?

    El sistema financiero de Estados Unidos exige una identificación clara de quienes participan en cualquier transacción monetaria. Necesitarás uno de estos números en las siguientes situaciones:

    Para la declaración de impuestos

    Este es su uso principal. Si obtuviste ingresos de fuente estadounidense (como rentas de una propiedad, dividendos de acciones o salarios), debes incluir tu TIN en las declaraciones y documentos tributarios que envíes al IRS. Sin él, el gobierno puede retener una parte importante de tus ganancias (normalmente el 30%) como penalización o impuesto preventivo.

    Apertura de cuentas bancarias y crédito

    Las regulaciones bancarias (como la Ley Patriota) exigen a las instituciones financieras verificar la identidad de sus clientes. Aunque algunos bancos aceptan pasaportes extranjeros para cuentas básicas, para conseguir tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios o construir un historial crediticio en EE. UU., el banco te pedirá un SSN o un ITIN.

    Contratación y empleo

    Para que un empleador en Estados Unidos pueda pagarte legalmente, necesita reportar esos salarios al gobierno. Si tienes permiso de trabajo, te pedirán tu SSN antes de tu primer día. Si eres una empresa contratista extranjera, te pedirán tu EIN o ITIN para procesar las facturas y retenciones correspondientes.

    Reclamación de beneficios de tratados fiscales

    México y Estados Unidos tienen acuerdos para evitar la doble tributación. Para aprovechar las tasas reducidas de retención de impuestos sobre tus inversiones, deberás llenar formularios (como el W-8BEN) donde se te pedirá tu número de identificación fiscal para confirmar que eres residente fiscal de otro país.

  • ¿GOOG vs. GOOGL? La Diferencia Clave entre las Acciones de Alphabet (Google) y Cómo te Afecta

    Entendiendo el dilema: ¿GOOG o GOOGL?

    Cuando inviertes en Google (ahora Alphabet Inc.), es común que en tu plataforma de inversión encuentres dos opciones casi idénticas: GOOG y GOOGL. Aunque ambas representan la misma empresa y sus gráficas de rendimiento son muy similares (se mueven casi al unísono), existe una diferencia técnica clave que puede influir en tu elección, según tus metas.

    La clave está en los derechos de voto.

    • GOOGL (Clase A): Estas acciones te dan derecho a un voto por cada una en las juntas de accionistas. Son la opción para quienes buscan participar en las decisiones corporativas.
    • GOOG (Clase C): Estas acciones no tienen derecho a voto. Si bien eres dueño de una parte de la empresa y tienes derecho a sus ganancias, no puedes opinar sobre la dirección de la compañía.

    El origen de la división: Control vs. Capital

    Esta estructura no siempre existió. Se estableció en 2014 a través de una división de acciones (stock split). Larry Page y Sergey Brin, los fundadores de Google, diseñaron este sistema con un objetivo muy claro: mantener el control de la empresa sin dejar de emitir acciones.

    Para entender esto a fondo, es importante saber que existe una tercera clase de acciones, que no se negocian en la bolsa pública:

    La «Clase B» (Los supervotos)

    Estas acciones las tienen los fundadores y personas clave de la empresa. Cada acción de Clase B equivale a 10 votos. Al mantenerlas fuera del mercado, Page y Brin se aseguran de que, sin importar lo que hagan los inversores externos, ellos siempre tendrán la última palabra en la dirección estratégica de Alphabet.

    La creación de la Clase C (GOOG) permitió a la empresa compensar a sus empleados con acciones o realizar adquisiciones sin diluir el poder de voto de los fundadores. Si emitieran más acciones Clase A para estos fines, su porcentaje de control se diluiría con el tiempo. Con la Clase C, pueden emitir tantas acciones como necesiten para estos propósitos sin perder el control.

    ¿Cuál deberías comprar tú?

    Para la gran mayoría de los inversionistas minoristas, la respuesta es sencilla: compra la que esté más barata en ese momento o la que tenga mayor volumen de negociación, aunque la diferencia suele ser mínima.

    La prima por el voto

    Históricamente, GOOGL suele cotizar con una ligera prima sobre GOOG. El mercado le da un pequeño valor monetario a ese derecho de voto. A veces esta diferencia es de centavos, otras veces se amplía un poco más.

    Si eres un inversionista con 10, 50 o incluso 100 acciones, tu capacidad de influir en una junta anual es estadísticamente insignificante frente a los millones de votos de la Clase B y los grandes fondos institucionales. Por lo tanto, pagar más por ese voto rara vez tiene sentido financiero.

    Recompra de acciones

    Un último factor es el programa de recompra de acciones de Alphabet. La empresa acostumbra recomprar acciones Clase C (GOOG). Esto puede generar una presión de compra técnica en este ticker específico, aunque el arbitraje del mercado generalmente mantiene los precios de ambas clases muy cercanos.

    Resumen rápido para tu portafolio

    • Elige GOOGL si tu prioridad es ejercer tu derecho a voto en las juntas anuales o si cotiza al mismo precio (o menor) que la clase C.
    • Elige GOOG si solo buscas exposición al crecimiento de la empresa y prefieres ahorrarte la pequeña diferencia de precio que a veces existe.

    Ambos tickers te ofrecen la misma exposición económica al negocio de publicidad, nube y tecnología de Alphabet. Tus ganancias dependerán del desempeño de la empresa, no de la letra final del ticker.

  • LTV: La Clave para Entender tu Hipoteca y Conseguir Mejores Tasas

    Al comprar casa o departamento, te toparás con términos bancarios que suenan complicados. Uno clave es el LTV (Loan-to-Value) o Relación Préstamo-Valor.

    Entenderlo te ayudará a saber si tu crédito será aprobado y a evitar mensualidades con intereses y seguros extra. Te explicamos qué es y cómo te beneficia.

    ¿Qué es el LTV y por qué te conviene saberlo?

    El LTV es un indicador de riesgo que los bancos usan para decidir cuánto dinero te prestan, en comparación con el valor de la propiedad que quieres comprar.

    En pocas palabras: es la parte de la casa que financia el banco, y la que tú cubres con tu enganche.

    Para el banco, un LTV alto implica más riesgo. Si te prestan el 95% del valor y dejas de pagar, el banco tiene poco margen para recuperar su dinero al vender la propiedad, sobre todo si el mercado cae. Esto significa que un LTV elevado te dará condiciones de crédito menos atractivas.

    ¿Cómo se calcula el LTV?

    Para calcularlo, solo necesitas dos cifras:
    1. El monto del préstamo.
    2. El valor de la propiedad (el banco siempre tomará el menor entre el precio de compra y el avalúo comercial).

    Fórmula:
    LTV = (Monto del Préstamo / Valor de la Propiedad) x 100

    Un ejemplo práctico

    Piensa que quieres un departamento en CDMX de $3,000,000 MXN. Si ya tienes $600,000 MXN para el enganche, pedirías al banco $2,400,000 MXN.

    El cálculo sería:
    2,400,000 / 3,000,000 = 0.80

    Al multiplicar por 100, obtienes un LTV del 80%. Esto indica que el banco financia el 80% y tú aportas el 20% (tu capital).

    ¿Por qué el 80% es el número «mágico»?

    En el mercado hipotecario mexicano, el 80% es la cifra clave para conseguir las mejores condiciones.

    • LTV del 80% o menor: Se considera un riesgo bajo para el banco. Si demuestras que tienes el 20% de enganche, es muy probable que te ofrezcan las tasas de interés más competitivas.
    • LTV superior al 80%: Si solo puedes dar el 10% de enganche (necesitas el 90% de préstamo), el banco asume más riesgo. Para compensar, te cobrará una tasa de interés más alta.

    ¿Qué relación hay con los seguros?

    Un LTV alto te costará más cada mes. Si superas el 80% (o el 85-90% en algunos bancos), es posible que te pidan garantías extra.

    Aunque en México no existe el PMI como en Estados Unidos, el resultado es el mismo: el Costo Anual Total (CAT) de tu crédito aumentará.

    Con un LTV alto, el banco subirá el costo de los seguros de vida o daños del crédito, o aplicará una sobretasa al interés. En esencia, pagas un extra por el mayor riesgo que significas para ellos.

    Consejos para mejorar tu LTV

    Si tu LTV es alto (por ejemplo, 90% o 95%), estas opciones te pueden ayudar antes de firmar:

    1. Aumenta el enganche: Ahorrar un poco más para alcanzar el 20% te ahorrará mucho dinero en intereses durante la vida del crédito.
    2. Busca una propiedad más económica: Si tu ahorro no cambia, una casa de menor valor disminuirá lo que pides prestado y, por ende, tu LTV.
    3. Cofinanciamiento: Programas como Cofinavit permiten usar el saldo de tu subcuenta de vivienda como parte del enganche, reduciendo el préstamo bancario y mejorando tu LTV.
  • ¿Cuándo Es el Mejor Momento para Comprar Vuelos Baratos?

    Conseguir boletos de avión baratos no es cosa de suerte ni de magia. Se trata de entender cómo se mueven los precios de las aerolíneas y saber cuándo comprar. Aunque la oferta y la demanda cambian a cada rato, hay trucos que puedes usar para no gastar de más.

    Aquí te decimos cómo planear tu próximo viaje para ahorrar lo más posible.

    ¿Con cuánta anticipación debo comprar mis boletos?

    El cuándo compras tu boleto es clave. Si lo haces con demasiada antelación o a última hora, te saldrá caro. Las aerolíneas mueven sus precios en momentos específicos.

    • Vuelos nacionales: Si viajas dentro de México, lo mejor es comprar entre 1 y 3 meses antes de tu viaje. Si te adelantas mucho, pagarás la tarifa completa. Si esperas a menos de 3 semanas, el precio sube bastante.
    • Vuelos internacionales: Para viajes al extranjero, la cosa es distinta. Empieza a revisar los precios entre 7 y 8 meses antes. A veces, a diferencia de los vuelos nacionales, salen ofertas de último minuto, entre 18 y 29 días antes del vuelo. Pero ojo, que esperar tanto también significa arriesgarte a que ya no haya asientos disponibles.

    ¿Qué día de la semana es más barato para comprar y volar?

    Hay dos cosas distintas: el día que compras el boleto y el día que vuelas. Ambos influyen en el precio.

    • Para comprar: Aunque muchos creen que las ofertas salen de madrugada o entre semana, la verdad es que el domingo suele ser el mejor día. Quienes compran en fin de semana pueden ahorrar un buen dinero, a veces más de un 10% comparado con el viernes (que casi siempre es el día más caro).
    • Para volar: Si puedes elegir, no viajes de viernes a domingo. Los días más baratos, porque hay menos gente volando, son el lunes, martes y miércoles.

    ¿Cómo afecta el horario y la temporada al precio?

    El momento del día y la época del año también cambian los precios (y tu experiencia de viaje).

    • Horario: Los vuelos de primera hora (antes de las 8:00 a.m.) suelen ser más baratos. Y hay un extra: casi nunca se retrasan o cancelan porque el tráfico aéreo aún no se satura.
    • Temporada baja: Si quieres ahorrar, viaja cuando nadie más lo hace. Olvídate de vacaciones escolares, Semana Santa y diciembre. Busca meses como febrero, mayo o septiembre/octubre; encontrarás boletos más baratos y los lugares no estarán tan llenos.

    ¿Qué herramientas debo usar para comparar precios?

    No te quedes con la primera oferta que veas en la página de una aerolínea. Usa buscadores como Google Flights, Skyscanner o Kayak. Con estas herramientas puedes ver el mes completo y encontrar rápido los días más baratos.

    Un buen truco es activar las alertas de precio en estas apps. Pon tu ruta y fechas aproximadas con meses de anticipación; así, te avisarán por correo cuando el precio baje y podrás comprar en el momento justo, sin tener que revisar todos los días.

  • ¿Cuánto Cuesta un Seguro de Salud? Guía para Entender y Elegir

    ¿Por qué no existe un precio único?

    Preguntar «¿cuánto cuesta un seguro de salud?» es muy parecido a preguntar «¿cuánto cuesta un coche?». La respuesta depende de si buscas un modelo básico para moverte por la ciudad o un deportivo con todas las prestaciones de seguridad. En el mundo de los seguros, el precio no viene en una etiqueta con un costo fijo; es un cálculo de riesgo.

    Las aseguradoras evalúan qué tan probable es que necesites atención médica costosa y fijan la tarifa en función de eso. Por eso, dos personas de la misma edad pueden pagar cantidades muy distintas por pólizas que parecen similares a primera vista. Conocer las variables que influyen en estos precios es clave para evitar pagar de más.

    La edad y el historial médico

    Tu fecha de nacimiento es el factor más directo en el costo de tu póliza. La lógica es simple: a mayor edad, el cuerpo es más propenso a requerir atención médica y las enfermedades crónicas son más comunes. Un plan para una persona de 25 años suele costar una fracción de lo que paga alguien de 60, simplemente porque es menos probable que el joven lo use.

    El historial médico funciona igual. Si fumas o tienes condiciones preexistentes (donde las leyes lo permiten), la aseguradora considera que hay un riesgo mayor. Esto eleva la prima, que es el precio que pagas mensual o anualmente por mantener el seguro activo.

    El equilibrio entre Prima y Deducible

    Aquí es donde mucha gente se confunde y termina eligiendo mal. El seguro tiene dos costos principales que funcionan como una balanza:

    1. La Prima: Es la cuota fija que pagas (mensual, trimestral o anual).
    2. El Deducible: Es la cantidad de dinero que debes pagar de tu propio bolsillo antes de que la aseguradora empiece a cubrir los gastos.

    La regla general es inversa: si quieres una prima mensual baja, tendrás que aceptar un deducible alto. Esto significa que el seguro te costará poco mes a mes, pero si te enfermas, tendrás que desembolsar una cantidad fuerte antes de recibir ayuda.

    Por el contrario, si prefieres pagar más cada mes (prima alta), tu deducible será bajo. Esto conviene a personas que visitan al médico con frecuencia, familias con niños pequeños o quienes tienen enfermedades crónicas que necesitan seguimiento constante.

    Ubicación geográfica

    Vivir en una metrópoli suele encarecer el seguro. Los costos operativos de los hospitales, los honorarios médicos y la tecnología disponible en grandes ciudades son más altos que en zonas rurales. Las aseguradoras ajustan sus tarifas según el código postal, ya que el costo promedio de un tratamiento varía mucho de una región a otra.

    Planes Individuales vs. Grupales

    La forma en que contratas el seguro cambia el precio final. Los seguros colectivos o grupales (como los que ofrecen algunas empresas a sus empleados) suelen ser más baratos. Esto sucede porque el riesgo se reparte entre más gente: los sanos «compensan» los gastos de los enfermos dentro del mismo grupo.

    En un plan individual, tú cargas con el costo de tu perfil de riesgo sin el respaldo de un colectivo. Por lo general, las tarifas son más altas, pero tienes la ventaja de poder personalizar la cobertura a tu medida exacta, sin depender de las decisiones de un empleador.

    El alcance de la red médica

    Finalmente, el precio cambia según dónde te permiten atenderte. Los planes que te dan acceso a cualquier hospital y doctor del país (o del extranjero) son los más costosos. En cambio, los planes con «redes cerradas» o limitadas, donde solo puedes ir a una lista específica de proveedores, bajan la prima. Elegir una red más modesta es una forma sencilla de bajar el costo sin poner en riesgo la protección que necesitas para emergencias graves.